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El huerto y el jardín en Otoño

Del cuidado de tu jardín durante los meses de otoño e invierno depende que florezca sano y fuerte en primavera.

La limpieza y retirada de hojas secas y el abono son dos de las tareas más importantes durante septiembre, octubre y noviembre.

1. Cuidados del Césped y del terreno

Resiembra las Calvas y nutre el terreno: Principios de primavera y otoño, tras el verano, son los meses idóneos para repoblar el césped y reparar las posibles calvas del terreno.

En primer lugar, tendrás que nivelar bien el terreno, rastrillarlo y eliminar las piedras.

El césped necesita cuidados que le ayuden a reponerse tras el calor del verano. Otoño es el momento de escarificarlo (cavar pequeños agujeros para oxigenar la tierra), resembrar en las áreas despobladas y abonarlo con fertilizantes de liberación lenta en septiembre, y con fertilizante potásico en octubre. Reduce el riego.

Aprovecha el césped recogido tras la siega y las hojas secas para preparar compost.

Tras el desgaste del verano, el césped, los setos, las plantas de la terraza... necesitan abono para recuperarse. Para que tu césped se mantenga protegido y sano te aconsejamos un fertilizante de liberación lenta. Este tipo de producto suministra los nutrientes de forma uniforme durante 2 o 3 meses.

El abono más recomendable para esta estación, es el abono orgánico como el estiércol, compost, mantillo, humus de lombriz o el guano.

El comienzo del otoño es un buen momento para preparar acolchados. Los acolchados protegen las raíces del frío y de las heladas, evitan la proliferación de malas hierbas y, si se hacen con materiales orgánicos, enriquecen el suelo a medida que se van descomponiendo estos materiales.

Para realizar un acolchado que aporte materia orgánica, tienes que seguir los siguientes pasos:

  1. Aplicar una capa de restos vegetales.
  2. Colocar una segunda capa de materiales que se degraden con mayor lentitud: carbón, papel, telas no sintéticas, etc, procurando que estén bastante desmenuzados, y taparlos con unos 6 cm de estiércol maduro.
  3. Para terminar, cubrirlo todo con una capa de elementos secos: corteza de pino, paja, serrín, restos de madera, etc.
  4. Regar de vez en cuando, con el fin de asegurar la humedad necesaria.

Poda las coníferas y otros árboles de hoja perenne, aprovecha para retirar las hojas secas, débiles o malformadas y aplica abono orgánico (estiércol, mantillo... )

Después de abonar en los meses de Octubre-Noviembre no tendremos que volver a abonar hasta febrero, a excepción de algunas flores de temporada.

Evita el pisoteo del césped mojado e impide que se formen charcos permanentes que favorece la proliferación de musgo y líquenes como la fitóftora o Phytophthora, que es una enfermedad fúngica que conviene prevenir a toda costa. Ataca a las raíces y el cuello de las plantas en suelos mal drenados o regados en exceso: la absorción del agua y los nutrientes se ve dificultada por el hongo que puede acabar secando la planta por completo.

2. La poda

Con la llegada de esta estación de transición hacia el invierno, es importante prestarle atención a esos cuidados previos para prepararnos para el frío.

Nuestros arboles y plantas, a pesar de su aparente fortaleza, también necesitan prepararse para el frío. Y, antes de que pierdan las hojas, nada como una correcta poda en verde.

Las podas de otoño son únicamente podas de limpieza, planteadas para eliminar ramas secas o muertas que puedan robarle energía al árbol (energía más que necesaria para plantarle cara al frío). Así, además permitiremos que llegue más luz y también más aire al corazón del árbol, dos elementos más que necesarios ahora que empiezan a recortarse las horas de luz para ayudarle a soportar las bajas temperaturas, sobre todo si se trata de árboles caducos. Si tenemos árboles frutales o de sombra, esta poda de saneamiento (recomendable a finales de otoño) ayudará también a darle forma al árbol además de beneficiarle antes de la poda más importante del año (a comienzos de la primavera). En esta misma época (finales de otoño) es el momento ideal para hacer la última poda antes de primavera en césped (para que tenga más oxígeno durante el frío), arbustos y setos jóvenes.

Muy importante a la hora de realizar cualquier poda es:

  • Utilizar las herramientas adecuadas
  • Tener en cuenta la variedad de planta que estamos podando: Por eso es importante cortar de manera correcta según la variedad (por ejemplo: en ángulo recto si estamos podando setos, dejándoles más vegetación en la parte baja que en la alta).
  • Evitar el exceso de humedad: Evitar podar un día que haya llovido y reservar las horas del mediodía para hacerlo (si hay rocío, ya se habrá evaporado). La humedad es el peor enemigo de las podas, ten en cuenta que podar, es infringir una herida sobre todo en arboles y arbustos, y por esa herida es más fácil la aparición y proliferación de los hongos.
  • Sellar los extremos podados: Muy importante para evitar la aparición de los hongos es sellar las zonas podadas con pasta cicatrizante (un producto específico para prevenir la aparición de hongos).

3. Control de las Plagas

En otoño es muy importante tener un control de las plagas y enfermedades.

Plagas más comunes en Otoño

Procesionaria: Desde mediados de septiembre y octubre, las orugas salen de los huevos y comienzan a alimentarse del pino. Aunque suelen bajar al suelo en primavera, cada vez es más habitual ver también plagas en otoño. Éstas crean urticarias y alergias a personas y mascotas.

Caracoles: Si hay algo que sale en grandes cantidades en época de lluvias, son los caracoles. Utiliza repelentes de caracoles para mantener tus hojas tiernas lejos de ellos.

Chinche Marrón: Cuando llega el otoño las chinches empiezan a buscar donde pasar el largo invierno y es muy común encontrarlos por los huecos de nuestras casas. Se suelen identificar los ataques en plantas con manchas marrones y circulares. Las hortalizas son su gran objetivo.

Pulgones: A los pulgones les gustan mucho las plantas conhojas tiernas, como pueden ser la rúcula, espinaca o coles.Una forma de detectarlos es observar si las hojas más nuevas crecen normalmente, o están dobladas. Otra forma de saber si hay pulgones en nuestras plantas es observar si hay hormigas por la zona. En ocasiones pueden atacar juntas.

Ratones: Los roedores se dejan ver bastante durante el otoño, y suponen un problema para nuestras plantas, pudiendo dejarlas muy mermadas. Mantener la zona limpia es una forma efectiva de evitar que se acerquen, y si no queda remedio hay que utilizar productos para evitar este tipo de plagas.

Gusano de Otoño: Suelen quedarse en la punta de las ramas de los árboles y se alimentan desde el interior del capullo haciéndose cada vez más grandes. Pueden atacar todos los árboles, aunque son más frecuentes en la morera, el olmo o el roble.

Enfermedades y hongos más comunes en Otoño

Con la bajada de temperaturas y el aumento de la humedad por lluvias o nieblas, se crea el ambiente más propicio para las enfermedades causadas por hongos y bacterias.

El oídio: Un hongo que prolifera al abrigo de la humedad ambiental y las temperaturas suaves. Protege a tus árboles y arbustos de las plagas de primavera con aceite mineral. Aplícalo sobre el tronco y las ramas de los árboles.

Botrytis: Esta enfermedad se desarrolla con temperaturas cálidas y húmedas, entre 16° y 25°. Las lluvias o lloviznas o tiempo nuboso propio de estas fechas son ideales para que germinen sus esporas, esto sumado a que la fruta ya está madura aumentando la susceptibilidad hacia esta enfermedad.

Moteado: El inoculo de Moteado se conserva en el suelo o en chancros de la madera, comenzando su actividad infecciosa cuando la temperatura ronda los 18° - 23ºC y las hojas están mojadas de 12 a 18 horas.

Mildiu: El Mildiu encuentra su clima ideal cuando hay lluvias, muchos rocíos y nieblas persistentes, con temperaturas entre 20° y 26°, aunque se empieza a desarrollar a partir de 11°. Si bien es una enfermedad muy de primavera también encuentra en otoño una buena estación para infectar cultivos.






Antracnosis: Se desarrolla idealmente en temperaturas entre los 20° y 26° y con lluvias o lloviznas este hongo encuentra su máxima comodidad para extenderse e infectar cultivos.

Enfermedades de la raiz: A nivel radicular, también es una época propicia para el desarrollo de enfermedades que conllevan pudrición radicular como por ejemplo Phytophthora, Pythium, Fusarium o Verticilium.

Algunos de los métodos para prevenir y erradicar estos hongos son:

La lucha contra los hongos en los cultivos

  • Secantes para reducir la humedad: Una de las mejores soluciones para los problemas de hongos y algunas bacterias es aplicar espolvoreos con productos secantes para reducir la humedad ambiental, sobre todo en invernaderos o mallas y por supuesto también al aire libre.

Al reducir la humedad en contacto con la planta o los frutos se reduce considerablemente la capacidad de reproducción de los hongos, además se puede combinar con otra gama de productos que mejoren la resistencia de la planta y con los de origen biológico que crean un antagonismo y efecto 'barrera' con el invasor patógeno.

  • Bacillus suntilis: Complementado esta estrategia podemos aplicar productos para aplicación foliar con base de microorganismos entre los que destaca el Bacillus subtilis por su eficacia contra podredumbres tanto aéreas como radiculares tales como Fusarium spp, Pythium spp, Phytophthora spp, Rhizoctonia solani, Sclerotinia spp, Verticillium dahliae, Botrytis cinérea, Alternaría y algunas mas.

El Bacillus Subtilis es una de las bacterias más estudiadas en el mundo por su actividad antifúngica debido a la síntesis de metabolitos peptídicos de acción antibiótica (gramicidina, surfactin, iturin, y fengycin). Su actividad antagonista se completa por su alta capacidad para colonizar la zona de la rizosfera (competencia espacial).

Es totalmente respetuoso con la fauna auxiliar lo cual lo convierte en una excelente útil en los programas de lucha integrada tanto en agricultura como en jardinería. Es inocuo para las personas y los animales, sin plazos de seguridad por lo que puede usarse en los periodos de recolección y está certificado para su uso en la agricultura ecológica.

  • Cobre: Otro gran aliado para combatir los problemas de hongos, son los productos con cobre y cuya aplicación puede hacerse vía foliar o radicular. Este tipo de cobre en forma de gluconato, estimula la expresión de proteínas (PR's) relacionadas con la resistencia a enfermedades.

La aplicación del cobre en forma de gluconato permite una liberación gradual de cobre y evita su acumulación en el suelo. Esta formulación no necesita altas dosis de producto para ser eficaz, lo que permite una reducción en residuos y posibilita la aplicación tanto foliar como radicular.

Además, destaca su fácil absorción por vía radicular y foliar, así como su asimilación, y rápida translocación a todos los órganos de la planta, por lo que podemos decir que actúa de forma sistémica, tanto ascendente como descendente.

  • A parte de esto, puedes encontrar una enorme variedad de productos fitosanitarios, específicos para cada tipo de hongo y de aplicación foliar o radicular, tanto sistémicos y preventivos como curativos.

4. Plantar y Sembrar

Es el momento es idóneo para plantar en el pequeño huerto algunas de las plantas que podremos disfrutar poco tiempo después. Vamos a explicar qué clase de plantas se pueden plantar en octubre.

Habas: Se realiza en siembre directa o semillero. Separadas entre ellas 30 cm. Es un excelente cultivo para zonas donde el sustrato esté pobre, ya que es un mejorante del suelo. La planta de habas crece rápidamente, por ello, si se desea abonar el cultivo, se debe realizar a la siembra y mezclando la tierra con humus de lombriz, que es el abono de más rápida absorción por las raíces.

Esta planta es muy sensible al exceso de humedad, en especial si la base del tallo entra en contacto con el agua por mucho tiempo. Esto provoca el desarrollo de hongos y bacterias en esta parte que, al final, ocasiona pudriciones y la muerte del cultivo. La falta de riego reduce el desarrollo de la floración y el llenado de vainas, lo que reduce la cosecha.

Zanahorias: Son de siembra directa, sin trasplante. Requiere de un recipiente de, mínimo, 20 cm de profundidad. Es importante mantener el sustrato húmedo y asegurarte de que, al regar, el agua penetra, de lo contrario, un riego superficial no sería suficiente. El cultivo suele durar cinco meses, aproximadamente, pero puede variar en función de la diversidad de cultivo.

Rúcula: Es de siembra directa y no admite trasplante. En climas cálidos se puede plantar todo el año. También se puede ir recolectando las hojas, según nuestra necesidad, y dejar que la planta siga creciendo. Al tratarse de una planta de ciclo corto, y con gran tolerancia a la sombra, se puede utilizar para hacer asociación de cultivos con otras plantas de ciclo más largo, como el tomate o la berenjena.

Acelga: Tiene un ciclo de 60 días. Es una planta muy resistente que necesita pocos cuidados, tolera muy bien el sol y basta con regarla dos veces por semana. Además, es rica en vitaminas y fibra.

La acelga necesita suelos de consistencia media, ya que vegeta mejor cuando la textura tiende a arcillosa, en vez de arenosa. Requiere suelos profundos, permeables, con gran poder de absorción y ricos en materia orgánica en estado de humificación. En maceta debe tener, como mínimo, 25 cm de profundidad y unos 8 cm de distancia con otra planta, además de tener muy buen drenaje.

por Isgoaexpress



COMO HACER UN PEQUEÑO HUERTO

Desde Sembrar100 nos traen una infografía sobre cómo hacer un huerto.

La infografía es sencilla y trata los cultivos más habituales, como la patata, el tomate, la cebolla, el ajo o las fresas. Pero nos muestra de forma visual lo que tenemos que tener en cuenta para sembrar estos cultivos.

Se divide en tres apartados:

-El primero trata sobre las condiciones que hay que mirar a la hora de cultivar estas verduras y hortalizas. Cómo preparar la tierra, la exposición solar que requieren y el nivel de riego que vamos a tener darles.

Además, nos informa de las plagas y enfermedades más comunes de cada uno de los cultivos.

-En segundo lugar podemos encontrar un calendario de siembra. Es importante recalcar que dicho calendario está adaptado para la zona del Mediterráneo. Dependiendo de la zona dónde quieras hacer tu huerto deberás tener en cuenta otros factores. Cada clima es un mundo en cuanto a la siembra de verduras, pero este calendario nos dará una idea de los resistentes que son algunos cultivos al frío.

-Finalmente podemos ver las asociaciones favorables que hay entre las diferentes verduras y hortalizas y también las asociaciones no tan favorables. Algo muy importante a la hora de planificar nuestro huerto y maximizar los resultados.

¡Esperamos que os parezca interesante!



La alimentación de la ponedora y la Calidad del Huevo

22/07/2011

Factores de producción como la edad, la estirpe, la muda forzada, los programas de luz, las instalaciones y el ambiente, la sanidad y, por supuesto, la alimentación de las gallinas, pueden modificar el rendimiento y la composición química del huevo y de sus propiedades funcionales.

M. D. Soler, C. Garcés y J. I. Barragán
Departamento de Producción Animal, Sanidad Animal, Salud Pública Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos
Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera

Durante años se ha trabajado en el establecimiento de cuáles son las necesidades nutricionales de la gallina, la reducción del consumo de pienso y, por tanto, la mejora de los índices de conversión. Lógicamente, esta preocupación por los costes sigue teniendo vigor en la actualidad. Pero desde hace ya un tiempo, en los países desarrollados no es suficiente con producir de manera eficaz y barata; además es necesario conseguir productos de calidad. En un mercado competitivo, el huevo debe ofrecer algo más que una fuente barata de proteína y energía al consumidor: debe ser un producto diferenciado, que resulte agradable al paladar, que no constituya ningún riesgo sanitario y, si fuera posible, que no tuviese la fama de ser un producto rico en grasa y en colesterol. Lógicamente, algunas de estas cuestiones pueden resolverse mediante campañas de marketing, pero otras son técnicas que requieren un buen manejo de las explotaciones y un seguimiento adecuado del producto. Entre las cuestiones técnicas puede que una de las más interesantes sea la capacidad de manejar la alimentación de la gallina para conseguir mejorar la calidad del huevo. En este sentido, este artículo tiene como objetivo ahondar en las cuestiones de la nutrición de la gallina que pueden tener una influencia en la calidad del huevo.Efectos sobre la yema

1. Efectos sobre la yema

Las diferencias en el color, la consistencia y la composición de la yema pueden deberse a la alimentación de la gallina. Dado que la yema tiene un alto porcentaje de lípidos en su composición, la asimilación de pigmentos liposolubles modificará el color de la yema. Así, encontraremos yemas de colores que van desde el amarillo pálido hasta el anaranjado intenso. Algunas materias primas como el maíz o la alfalfa contienen xantofilas, que darán el color característico a la yema, pero también es posible suministrar los pigmentos adecuados en el pienso para obtener el color deseado. Así, la combinación de zeaxantina y de luteína con capsantina o análogos sintéticos en las dosis adecuadas modificará el color de la yema, de forma que se cumplirán las expectativas del consumidor

.La consistencia de la yema no depende demasiado de la alimentación a la que se haya sometido a la gallina, ya que factores como el tiempo transcurrido desde la puesta, las condiciones de almacenamiento y la edad de la gallina son los principales responsables de la posible pérdida de consistencia de la misma. Dicha consistencia depende de la permeabilidad de la membrana vitelina al paso de determinados cationes hacia su interior.

Otra cuestión de calidad de la yema es la presencia de las conocidas como manchas de sangre. Éstas suelen aparecer en la superficie de la yema y son pequeñas hemorragias que tienen lugar durante la ovulación; los colores pardos de estas manchas se deben a la oxidación de las mismas por la basificación del albumen, con el que están en contacto. Estas manchas, al igual que las conocidas como manchas de carne, están determinadas principalmente por aspectos genéticos, así como por cuestiones relacionadas con la edad y el estrés al que se ven sometidas las gallinas. No está del todo demostrado que sobre dichas manchas exista un efecto de la alimentación, aunque es posible que aumentos drásticos en el nivel de proteína de la dieta o la presencia de algunos tóxicos en el pienso puedan aumentar su frecuencia.


2. Efectos sobre el albumen
La principal característica de calidad del albumen es su consistencia. Dicha consistencia está muy ligada a la frescura del huevo, pero también lo está a la edad de la gallina. No obstante, el pienso que recibe el animal puede modificar la consistencia del albumen. Así, el nivel de proteína del pienso o la presencia en el mismo de contaminación por vanadio o un exceso de otros metales, como el magnesio, modificará la consistencia del mismo.
En cuanto a la concentración de proteína del pienso, una reducción de la misma tiene efecto positivo en la consistencia del albumen, ya que aumenta las unidades Haugh, mientras que el efecto contrario se observa al aumentar el nivel de inclusión de proteína en la dieta. Lo mismo ocurre cuando se trata de aminoácidos concretos; por ejemplo, la inclusión de mayores niveles de lisina en el pienso mejora esta característica del albumen. El perfil de aminoácidos modifica la consistencia del albumen y con ello las unidades Haugh. Por lo tanto, proteínas de diferente origen provocarán cambios en la consistencia del albumen, debido a su diferente composición en aminoácidos.
Algunas fuentes proteicas que mejoran la consistencia del albumen son la harina de habas y la harina de carne, mientras que otras, como la harina de girasol o de colza, presentan efectos negativos sobre la consistencia del albumen. Se han hecho experimentos utilizando L-carnitina en los que también se ha observado un efecto sobre la calidad del albumen.
Diversos autores han señalado el efecto de los metales sobre la consistencia del albumen. Así, se ha determinado que dietas con aproximadamente un 0,9% de magnesio consiguen mantener la estabilidad del albumen durante el almacenamiento y, por tanto, mantener en un nivel alto las unidades Haugh. Lo contrario ocurre con el vanadio, ya que pequeñas concentraciones de este metal (10 ppm), por ejemplo procedentes de algunas fuentes de fosfato bicálcico, han provocado una mala consistencia del albumen. Diversos experimentos con otras materias primas han intentado resolver el problema de la contaminación por vanadio: un 5% de la harina de semilla de algodón, un 10% de subproductos de la fermentación de granos (DDG) o 1.000 ppm de ácido ascórbico contrarrestan los efectos del vanadio.

3. Efectos sobre la cáscara
El único criterio de calidad de la cáscara modificable a través de la alimentación que recibe la gallina es su espesor.
La cáscara del huevo está formada en un 94% por carbonato cálcico. El ión carbonato procede directamente de la difusión de CO2 de la sangre hacia las células de la glándula de la cáscara, de manera que cuando aumenta la presión parcial de este gas en la sangre, más fácil es la deposición de carbonato. Así, a mayor altitud, se podrán formar cáscaras más gruesas, puesto que la presión atmosférica es menor y, por tanto, será mayor la presión parcial de CO2 en la sangre respecto al exterior. Por lo tanto, la deposición de ión carbonato no es dependiente de la alimentación. Sí lo es la deposición del ión calcio. Este ión tiene dos orígenes: los huesos y el pienso. Muchos estudios han demostrado la movilización de calcio a partir de los huesos, pero también se ha comprobado que la dosificación extra de calcio en el pienso puede favorecer la deposición de carbonato cálcico en el huevo sin que sea necesaria la movilización total a partir de los huesos. No obstante, la absorción de calcio procedente del alimento tiene lugar en las horas siguientes a la ingestión del mismo, esto es, durante el día. Y, sin embargo, la mayor parte de la deposición del calcio de la cáscara tiene lugar durante las horas de oscuridad. Por ello, una cierta movilización de calcio de los huesos se produce de manera inevitable y, en consecuencia, es necesaria una provisión de calcio y fósforo para la mineralización de éstos.
Por tanto, en la formulación de piensos para gallinas ponedoras se debe tener en cuenta que una parte del calcio debe ir destinado a reponer el movilizado desde los huesos y otra directamente a la deposición en la cáscara.
El calcio destinado a la reposición ósea debe ir acompañado de fósforo inorgánico, por ejemplo, fosfato cálcico, mientras que el calcio que va directamente a la deposición en la cáscara podrá proceder de otra fuente de calcio diferente, por ejemplo, el carbonato o el bicarbonato cálcico. En los últimos años se ha comenzado a trabajar con fuentes de fósforo orgánico, presentes en algunas materias primas de origen vegetal. Para el aprovechamiento de este fósforo orgánico, que aparece en forma de fitatos, se recurre a la adición de fitasas, enzimas capaces de mineralizar el fósforo presente en los fitatos. Se ha visto que la adición de fitasas tiene efecto positivo sobre el espesor de la cáscara, pero también sobre la cantidad de albumen del huevo.

El tamaño de las partículas de la sal de calcio utilizada tiene gran importancia, de manera que partículas muy finas (a pesar de que se podrían absorber mejor al degradarse más fácilmente en el tracto digestivo de la gallina) suponen un mayor rechazo por parte del animal. Además, las partículas más gruesas tardan más tiempo en degradarse, lo que puede suponer un mayor retraso en su absorción y, por tanto, una mayor concentración de calcio en sangre en el momento de la deposición en la cáscara. Una recomendación podría ser la adición de calcio con 2/3 de partículas gruesas. Así mismo, también existe una relación entre la fuente de calcio y la digestibilidad del mismo, debido a la diferente digestibilidad de los diversos orígenes del calcio, lo que provoca una diferente absorción y deposición de éste en la cáscara del huevo. Una combinación de piedra caliza molida (32%) y conchilla de ostras (68%) da unos buenos resultados, en cuanto al espesor de la cáscara se refiere.

Por otra parte, la absorción de calcio disminuye cuando se incrementa la cantidad ingerida de este elemento, de manera que dietas a las que se les añade un alto porcentaje de calcio, al ver reducida su absorción, serían menos eficaces en la deposición de calcio en la cáscara del huevo. Las recomendaciones de calcio de los diferentes autores se mueven en torno a 4,1 g/kg de pienso para consumos de pienso por gallina alrededor de 110 g/día. No obstante, el nivel de calcio debería revisarse si se modifica la concentración de grasa del pienso, puesto que una parte del mismo podría dejar de absorberse por la formación de jabones cálcicos en el intestino de la gallina.
Además, la eliminación de calcio no absorbido puede mejorarse con la adición de la provitamina 1,25 dihidroxi D3, que ayuda en la absorción en el intestino, en la movilización del mismo desde el hueso para asegurar que el calcio plasmático se mantenga en los niveles normales, en la fijación de calcio por la glándula productora de la cáscara y en la reabsorción renal del calcio.
La cantidad de sales del agua también puede influir en la absorción de calcio en el intestino, por lo que es necesario tener en cuenta este factor. Así, aguas ricas en sales dificultan la absorción de calcio y su deposición en los huevos, por lo que deberían reducirse los niveles de sal en la dieta para compensar el exceso.
Otro aspecto que influye sobre la calidad de la cáscara es el perfil de aminoácidos. Conforme aumenta la proporción de lisina (aminoácidos azufrados), mejora el espesor de la cáscara. Algo similar se ha comentado al mencionar los efectos sobre el albumen, por lo que parece interesante tener en cuenta este aspecto.

4. El colesterol del huevo

Durante algún tiempo se ha trabajado en la reducción del colesterol de los huevos. No obstante, el éxito de las investigaciones encaminadas a conseguirlo ha sido escaso, debido, probablemente, a la importancia del colesterol en el desarrollo embrionario del pollito, que carece de un mecanismo de síntesis de esta sustancia, imprescindible para la vida animal. Así, la adición de esteroles vegetales en la dieta de la gallina ha dado resultados variables: altos niveles de fibra, como por ejemplo la alfalfa, consiguen una ligera disminución del contenido en colesterol del huevo; la reducción de la ingesta energética disminuye verdaderamente el contenido en colesterol del huevo, pero también disminuye con ello la producción de huevos, y aunque ensayos con vitaminas C o E han alcanzado cierto éxito en condiciones experimentales, no han conseguido resultados lo suficientemente satisfactorios aplicables a escala comercial. Así pues, parece que, de momento, la disminución de este nutriente del huevo no es eficaz mediante el manejo de la alimentación.

5. Huevos enriquecidos
Además de la calidad entendida en los términos que se han definido en esta revisión, otros aspectos de la composición del huevo pueden ser de interés a la hora de conseguir productos atractivos para el consumidor, dándoles un valor añadido.
Gracias a la alimentación es posible cambiar el perfil de ácidos grasos del huevo, su nivel de colesterol, la cantidad de antioxidantes presentes y su capacidad espumante, entre otras.
El principal trabajo en este sentido ha sido la incorporación de ácidos grasos poliinsaturados a la yema del huevo, sobre todo los de la familia omega-3, ácidos grasos esenciales que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La adición de fuentes de ácidos grasos de este tipo en la dieta de las gallinas ponedoras ha permitido la deposición de cantidades significativas de los mismos en la yema. No obstante, tanto la fuente como el ácido graso de la familia omega-3 en cuestión son importantes. Parece que el ácido docosahexaenoico (DHA) es el más interesante (más que el eicosapentanoico o el propio linolénico) en la deposición de omega-3 en la yema del huevo

. Aunque algunos vegetales, como la colza y el lino, contienen cantidades notables de estos ácidos grasos, las principales fuentes de este ácido graso son el pescado y las algas. Dado que el pescado produce ciertos olores indeseables en los huevos, parece que las algas pueden ser la fuente óptima para la deposición de ácidos grasos omega-3 en el huevo. Se admite que el uso de un 4,6% de algas en pienso permite obtener huevos con hasta 215 mg de ácidos grasos omega-3 manteniendo un sabor y un olor aceptables.
Sin embargo, el enriquecimiento de los huevos con ácidos grasos poliinsaturados requiere un aumento de antioxidantes para evitar la oxidación de estos lípidos y, consiguientemente, la aparición de metabolitos de la degradación de los mismos, que pueden ser mutagénicos, como el malonaldehído.
En este sentido, el a-tocoferol (vitamina E) desempeña un papel clave, por su efecto antioxidante. Su incorporación en el pienso es eficaz, ya que incrementa la deposición del mismo en la yema y, de esa manera, corrige la inestabilidad oxidativa de los huevos enriquecidos con aceites omega-3. La adición de 200 mg de a-tocoferol por kg de pienso reduce considerablemente la degradación de los ácidos grasos omega-3 y, por tanto, la aparición de metabolitos indeseables.









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