Avicultura y Ganadería

Gallinas y Verano: Cuidado con el calor

Siempre se piensa que el frío es el peor enemigo de las gallinas, pero es una creencia popular errónea. Salvo en paises o zonas donde nieve o hiele mucho, el gran enemigo en la cria de nuestras gallinas son el calor y las altas temperaturas.

En España, aunque el clima es bastante variado, lo normal es que las temperaturas en verano superen los 30 grados. Y es a partir de esa temperatura don de las gallinas empiezan a sufrir como consecuencia del calor.

En este post queremos darte trucos, consejos y soluciones para que tus gallinas superen el verano de la mejor forma posible.

La temperatura de confort de las gallinas se sitúa entre 14º y 26º, mientras que superados los 30º, las condiciones ambientales se empiezan a complicar y nuestras gallinas necesitan de nuestra ayuda para superar la situación sin sufrir en exceso.

Mecanismos de defensa de las gallinas:

  • SUS PLUMAS: Las plumas de las gallinas sirven de regulador térmico tanto para el frío como para el calor al formar un colchón de aire.
  • EL COLOR DEL PLUMAJE: El blanco refleja el calor y el negro lo captura. Esto es importante que lo tengas en cuenta a la hora de elegir el color de tus gallinas y la zona geográfica donde te encuentres.
  • EL JADEO: Las gallinas utilizan un jadeo característico para refrescarse. Al no tener glándulas sudoriparas, esta es su forma de evitar un golpe de calor.
  • REDUCCIÓN DE LA CANTIDAD DE ALIMENTO QUE COMEN: Para conseguir reducir su temperatura corporal. Que se puede traducir en una disminución en el peso de la gallina. No te preocupes, es normal.
  • REDUCCIÓN DE LA PUESTA: Además de la reducción en la puesta, los efectos del calor en la alimentación, provocan una bajada en el peso y tamaño de los huevos y de la calidad de las cáscaras.



¿Que podemos hacer nosotros para ayudarlas?. La importancia del Gallinero.

  • Intentar fabricar el gallinero con materiales aislantes.
  • Que el gallinero tenga buena ventilación, orientado al norte y en sombra. Es importante que tanto los bebederos y sobre todo los comederos estén bajo sombra para evitar que el pienso se estropee con el calor. Puedes instalar toldos o sombrillas para conseguir tan deseada sombra.
  • El agua debe estar siempre limpia, fresca y, en días de excesivo calor, debemos renovarla varias veces para asegurarnos de que no se caliente. . Los bebederos deben estar perfectamente limpios con el fin de evitar que proliferen las bacterias y deben estar colocados en zonas de sombra, en lugares muy ventilados. En caso de canícula, es deseable cambiar el agua varias veces al día para asegurarnos que no se caliente.
  • El calor seca rápidamente los excrementos y emiten menos amoníaco, pero aún así, debemos continuar limpiando en profundidad nuestros gallineros para reducir a la mínima expresión los riesgos derivados de las altas temperaturas.
por Isgoaexpress


La alimentación del Pollo

Las razas de lento crecimiento deben ser alimentadas basadas en sus necesidades.
La alimentación no es el único factor que influye en la calidad de la carne, el ejercicio, las condiciones de luz y de espacio son otros de los factores importantes que afectan al bienestar general de animal y por tanto a la calidad de su carne.


Tanto la administración de raciones demasiado energeticas como demasiado escasas pueden generar situaciones de estrés debilitando por tanto su sistema inmunologico. y favoreciendo la aparición de enfermedades.

Es necesario distribuir una ración de alimentos equilibrada en función de las características de cada raza, que favorezcan un desarrollo armonioso de los animales y sus defensas.

En este post os queremos explicar como tiene que estar formulado un pienso completo para pollos y su racionamiento según la edad del animal.


Las formulas de pienso correctas para pollos tiene que tener un equilibrio óptimo en cuanto a relación proteína-grasas-fibra y esta relación irá variando en función de la edad del animal.

Los cereales más utilizados son el maíz, el trigo y la soja, que junto con el aporte extra de calcio a partir de fosfato bicálcico y carbonato calcico y el cloruro sódico formulan la composición de la mayoría de los piensos para alimentación animal. La cantidad de estos cereales es lo que determina el tipo de pienso que se debe administrar en las distintas etapas.de vida

1. ALIMENTACIÓN EN LAS PRIMERAS 3-4 SEMANAS DE VIDA. Pienso 1ª edad

En esta etapa de su vida es muy importante un elevado aporte de proteínas y grasas. El aporte proteico debe de ser como mínimo del 20%, para ello el porcentaje de maíz (45%) y de soja (38%) en la mezcla debe de ser elevado.

El alimento debe de ser suministrado muy triturado o en forma de harina, lo que permite al animal comerlo de forma sencilla y evitar atragantamientos.

La comida debe ser suministrada a voluntad y es conveniente que los comederos estén llenos durante todas las horas del día.

A partir de la tercera semana de vida es posible distribuir pequeñas cantidades de verduras y hortalizas frescas muy picadas, utilizando un estante especial.

2. ALIMENTACIÓN DE LA 4ª A LA 8ª SEMANA DE VIDA. Pienso pollos Harina

Empiezan a ser menores las necesidades de proteína y grasas, disminuimos por lo tanto la cantidad de soja (28%)y maiz(43%) de la formulación del pienso y aumentamos el porcentaje de trigo.

Hasta la 6ª semana de vida, es conveniente que el alimento sea todavía en forma de harina y es a partir de la 7ª semana es cuando se pueden empezar a suministrar formulaciones granuladas. Continuar suministrando pequeñas cantidades de verduras y hortalizas machacadas en pequeños recipientes.

Hasta la 8ª semana de vida la mezcla debe ser distribuido a voluntad: los comederos deben siempre estar llenos durante todas las horas del día.

3. ALIMENTACIÓN A PARTIR DE LA 8ª SEMANA DE VIDA. Pienso pollos Granulado

Es a partir de la 8ª semana de vida cuando los pollos pueden empezar a comer correctamente el pienso granulado.

En la formulación seguimos manteniendo la misma cantidad de soja, disminuimos la cantidad de maíz (40%)y volvemos a aumentar la de trigo (27%).

Después de la octava semana de vida, el pienso debe de empezar a racionarse: A primera hora de la mañana es conveniente llenar los comederos hasta la mitad y volverlos a rellenar a última hora de la mañana o primera de la tarde. Así favorecemos el pastoreo en busca de hierbas, semillas e insectos. Un suministro racionado, a partir de la 8ª semana. de la vida, promueve un desarrollo intestinal adecuado y una mayor absorción de nutrientes en la fase de engorde produciéndose así un mejor aprovechamiento del alimento y una disminución de la cantidad de excrementos.

4.ÚLTIMAS 3-4 SEMANAS ANTES DE SACRIFICIO.

Seguimos suministrando el pienso granulado en la misma proporción de cereales, pero es conveniente volver a suministrar el alimento a demanda, manteniendo los comederos llenos durante todo el día.

Con esto se se consigue un mayor acumulación de grasa entre las fibras musculares y por tanto una carne jugosa, sabrosa y de mayor calidad.


Autor: Isgoaexpress
Imagenes: Isgoaexpress





La alimentación de la ponedora y la Calidad del Huevo

22/07/2011

Factores de producción como la edad, la estirpe, la muda forzada, los programas de luz, las instalaciones y el ambiente, la sanidad y, por supuesto, la alimentación de las gallinas, pueden modificar el rendimiento y la composición química del huevo y de sus propiedades funcionales.

M. D. Soler, C. Garcés y J. I. Barragán
Departamento de Producción Animal, Sanidad Animal, Salud Pública Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos
Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera

Durante años se ha trabajado en el establecimiento de cuáles son las necesidades nutricionales de la gallina, la reducción del consumo de pienso y, por tanto, la mejora de los índices de conversión. Lógicamente, esta preocupación por los costes sigue teniendo vigor en la actualidad. Pero desde hace ya un tiempo, en los países desarrollados no es suficiente con producir de manera eficaz y barata; además es necesario conseguir productos de calidad. En un mercado competitivo, el huevo debe ofrecer algo más que una fuente barata de proteína y energía al consumidor: debe ser un producto diferenciado, que resulte agradable al paladar, que no constituya ningún riesgo sanitario y, si fuera posible, que no tuviese la fama de ser un producto rico en grasa y en colesterol. Lógicamente, algunas de estas cuestiones pueden resolverse mediante campañas de marketing, pero otras son técnicas que requieren un buen manejo de las explotaciones y un seguimiento adecuado del producto. Entre las cuestiones técnicas puede que una de las más interesantes sea la capacidad de manejar la alimentación de la gallina para conseguir mejorar la calidad del huevo. En este sentido, este artículo tiene como objetivo ahondar en las cuestiones de la nutrición de la gallina que pueden tener una influencia en la calidad del huevo.Efectos sobre la yema

1. Efectos sobre la yema

Las diferencias en el color, la consistencia y la composición de la yema pueden deberse a la alimentación de la gallina. Dado que la yema tiene un alto porcentaje de lípidos en su composición, la asimilación de pigmentos liposolubles modificará el color de la yema. Así, encontraremos yemas de colores que van desde el amarillo pálido hasta el anaranjado intenso. Algunas materias primas como el maíz o la alfalfa contienen xantofilas, que darán el color característico a la yema, pero también es posible suministrar los pigmentos adecuados en el pienso para obtener el color deseado. Así, la combinación de zeaxantina y de luteína con capsantina o análogos sintéticos en las dosis adecuadas modificará el color de la yema, de forma que se cumplirán las expectativas del consumidor

.La consistencia de la yema no depende demasiado de la alimentación a la que se haya sometido a la gallina, ya que factores como el tiempo transcurrido desde la puesta, las condiciones de almacenamiento y la edad de la gallina son los principales responsables de la posible pérdida de consistencia de la misma. Dicha consistencia depende de la permeabilidad de la membrana vitelina al paso de determinados cationes hacia su interior.

Otra cuestión de calidad de la yema es la presencia de las conocidas como manchas de sangre. Éstas suelen aparecer en la superficie de la yema y son pequeñas hemorragias que tienen lugar durante la ovulación; los colores pardos de estas manchas se deben a la oxidación de las mismas por la basificación del albumen, con el que están en contacto. Estas manchas, al igual que las conocidas como manchas de carne, están determinadas principalmente por aspectos genéticos, así como por cuestiones relacionadas con la edad y el estrés al que se ven sometidas las gallinas. No está del todo demostrado que sobre dichas manchas exista un efecto de la alimentación, aunque es posible que aumentos drásticos en el nivel de proteína de la dieta o la presencia de algunos tóxicos en el pienso puedan aumentar su frecuencia.


2. Efectos sobre el albumen
La principal característica de calidad del albumen es su consistencia. Dicha consistencia está muy ligada a la frescura del huevo, pero también lo está a la edad de la gallina. No obstante, el pienso que recibe el animal puede modificar la consistencia del albumen. Así, el nivel de proteína del pienso o la presencia en el mismo de contaminación por vanadio o un exceso de otros metales, como el magnesio, modificará la consistencia del mismo.
En cuanto a la concentración de proteína del pienso, una reducción de la misma tiene efecto positivo en la consistencia del albumen, ya que aumenta las unidades Haugh, mientras que el efecto contrario se observa al aumentar el nivel de inclusión de proteína en la dieta. Lo mismo ocurre cuando se trata de aminoácidos concretos; por ejemplo, la inclusión de mayores niveles de lisina en el pienso mejora esta característica del albumen. El perfil de aminoácidos modifica la consistencia del albumen y con ello las unidades Haugh. Por lo tanto, proteínas de diferente origen provocarán cambios en la consistencia del albumen, debido a su diferente composición en aminoácidos.
Algunas fuentes proteicas que mejoran la consistencia del albumen son la harina de habas y la harina de carne, mientras que otras, como la harina de girasol o de colza, presentan efectos negativos sobre la consistencia del albumen. Se han hecho experimentos utilizando L-carnitina en los que también se ha observado un efecto sobre la calidad del albumen.
Diversos autores han señalado el efecto de los metales sobre la consistencia del albumen. Así, se ha determinado que dietas con aproximadamente un 0,9% de magnesio consiguen mantener la estabilidad del albumen durante el almacenamiento y, por tanto, mantener en un nivel alto las unidades Haugh. Lo contrario ocurre con el vanadio, ya que pequeñas concentraciones de este metal (10 ppm), por ejemplo procedentes de algunas fuentes de fosfato bicálcico, han provocado una mala consistencia del albumen. Diversos experimentos con otras materias primas han intentado resolver el problema de la contaminación por vanadio: un 5% de la harina de semilla de algodón, un 10% de subproductos de la fermentación de granos (DDG) o 1.000 ppm de ácido ascórbico contrarrestan los efectos del vanadio.

3. Efectos sobre la cáscara
El único criterio de calidad de la cáscara modificable a través de la alimentación que recibe la gallina es su espesor.
La cáscara del huevo está formada en un 94% por carbonato cálcico. El ión carbonato procede directamente de la difusión de CO2 de la sangre hacia las células de la glándula de la cáscara, de manera que cuando aumenta la presión parcial de este gas en la sangre, más fácil es la deposición de carbonato. Así, a mayor altitud, se podrán formar cáscaras más gruesas, puesto que la presión atmosférica es menor y, por tanto, será mayor la presión parcial de CO2 en la sangre respecto al exterior. Por lo tanto, la deposición de ión carbonato no es dependiente de la alimentación. Sí lo es la deposición del ión calcio. Este ión tiene dos orígenes: los huesos y el pienso. Muchos estudios han demostrado la movilización de calcio a partir de los huesos, pero también se ha comprobado que la dosificación extra de calcio en el pienso puede favorecer la deposición de carbonato cálcico en el huevo sin que sea necesaria la movilización total a partir de los huesos. No obstante, la absorción de calcio procedente del alimento tiene lugar en las horas siguientes a la ingestión del mismo, esto es, durante el día. Y, sin embargo, la mayor parte de la deposición del calcio de la cáscara tiene lugar durante las horas de oscuridad. Por ello, una cierta movilización de calcio de los huesos se produce de manera inevitable y, en consecuencia, es necesaria una provisión de calcio y fósforo para la mineralización de éstos.
Por tanto, en la formulación de piensos para gallinas ponedoras se debe tener en cuenta que una parte del calcio debe ir destinado a reponer el movilizado desde los huesos y otra directamente a la deposición en la cáscara.
El calcio destinado a la reposición ósea debe ir acompañado de fósforo inorgánico, por ejemplo, fosfato cálcico, mientras que el calcio que va directamente a la deposición en la cáscara podrá proceder de otra fuente de calcio diferente, por ejemplo, el carbonato o el bicarbonato cálcico. En los últimos años se ha comenzado a trabajar con fuentes de fósforo orgánico, presentes en algunas materias primas de origen vegetal. Para el aprovechamiento de este fósforo orgánico, que aparece en forma de fitatos, se recurre a la adición de fitasas, enzimas capaces de mineralizar el fósforo presente en los fitatos. Se ha visto que la adición de fitasas tiene efecto positivo sobre el espesor de la cáscara, pero también sobre la cantidad de albumen del huevo.

El tamaño de las partículas de la sal de calcio utilizada tiene gran importancia, de manera que partículas muy finas (a pesar de que se podrían absorber mejor al degradarse más fácilmente en el tracto digestivo de la gallina) suponen un mayor rechazo por parte del animal. Además, las partículas más gruesas tardan más tiempo en degradarse, lo que puede suponer un mayor retraso en su absorción y, por tanto, una mayor concentración de calcio en sangre en el momento de la deposición en la cáscara. Una recomendación podría ser la adición de calcio con 2/3 de partículas gruesas. Así mismo, también existe una relación entre la fuente de calcio y la digestibilidad del mismo, debido a la diferente digestibilidad de los diversos orígenes del calcio, lo que provoca una diferente absorción y deposición de éste en la cáscara del huevo. Una combinación de piedra caliza molida (32%) y conchilla de ostras (68%) da unos buenos resultados, en cuanto al espesor de la cáscara se refiere.

Por otra parte, la absorción de calcio disminuye cuando se incrementa la cantidad ingerida de este elemento, de manera que dietas a las que se les añade un alto porcentaje de calcio, al ver reducida su absorción, serían menos eficaces en la deposición de calcio en la cáscara del huevo. Las recomendaciones de calcio de los diferentes autores se mueven en torno a 4,1 g/kg de pienso para consumos de pienso por gallina alrededor de 110 g/día. No obstante, el nivel de calcio debería revisarse si se modifica la concentración de grasa del pienso, puesto que una parte del mismo podría dejar de absorberse por la formación de jabones cálcicos en el intestino de la gallina.
Además, la eliminación de calcio no absorbido puede mejorarse con la adición de la provitamina 1,25 dihidroxi D3, que ayuda en la absorción en el intestino, en la movilización del mismo desde el hueso para asegurar que el calcio plasmático se mantenga en los niveles normales, en la fijación de calcio por la glándula productora de la cáscara y en la reabsorción renal del calcio.
La cantidad de sales del agua también puede influir en la absorción de calcio en el intestino, por lo que es necesario tener en cuenta este factor. Así, aguas ricas en sales dificultan la absorción de calcio y su deposición en los huevos, por lo que deberían reducirse los niveles de sal en la dieta para compensar el exceso.
Otro aspecto que influye sobre la calidad de la cáscara es el perfil de aminoácidos. Conforme aumenta la proporción de lisina (aminoácidos azufrados), mejora el espesor de la cáscara. Algo similar se ha comentado al mencionar los efectos sobre el albumen, por lo que parece interesante tener en cuenta este aspecto.

4. El colesterol del huevo

Durante algún tiempo se ha trabajado en la reducción del colesterol de los huevos. No obstante, el éxito de las investigaciones encaminadas a conseguirlo ha sido escaso, debido, probablemente, a la importancia del colesterol en el desarrollo embrionario del pollito, que carece de un mecanismo de síntesis de esta sustancia, imprescindible para la vida animal. Así, la adición de esteroles vegetales en la dieta de la gallina ha dado resultados variables: altos niveles de fibra, como por ejemplo la alfalfa, consiguen una ligera disminución del contenido en colesterol del huevo; la reducción de la ingesta energética disminuye verdaderamente el contenido en colesterol del huevo, pero también disminuye con ello la producción de huevos, y aunque ensayos con vitaminas C o E han alcanzado cierto éxito en condiciones experimentales, no han conseguido resultados lo suficientemente satisfactorios aplicables a escala comercial. Así pues, parece que, de momento, la disminución de este nutriente del huevo no es eficaz mediante el manejo de la alimentación.

5. Huevos enriquecidos
Además de la calidad entendida en los términos que se han definido en esta revisión, otros aspectos de la composición del huevo pueden ser de interés a la hora de conseguir productos atractivos para el consumidor, dándoles un valor añadido.
Gracias a la alimentación es posible cambiar el perfil de ácidos grasos del huevo, su nivel de colesterol, la cantidad de antioxidantes presentes y su capacidad espumante, entre otras.
El principal trabajo en este sentido ha sido la incorporación de ácidos grasos poliinsaturados a la yema del huevo, sobre todo los de la familia omega-3, ácidos grasos esenciales que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La adición de fuentes de ácidos grasos de este tipo en la dieta de las gallinas ponedoras ha permitido la deposición de cantidades significativas de los mismos en la yema. No obstante, tanto la fuente como el ácido graso de la familia omega-3 en cuestión son importantes. Parece que el ácido docosahexaenoico (DHA) es el más interesante (más que el eicosapentanoico o el propio linolénico) en la deposición de omega-3 en la yema del huevo

. Aunque algunos vegetales, como la colza y el lino, contienen cantidades notables de estos ácidos grasos, las principales fuentes de este ácido graso son el pescado y las algas. Dado que el pescado produce ciertos olores indeseables en los huevos, parece que las algas pueden ser la fuente óptima para la deposición de ácidos grasos omega-3 en el huevo. Se admite que el uso de un 4,6% de algas en pienso permite obtener huevos con hasta 215 mg de ácidos grasos omega-3 manteniendo un sabor y un olor aceptables.
Sin embargo, el enriquecimiento de los huevos con ácidos grasos poliinsaturados requiere un aumento de antioxidantes para evitar la oxidación de estos lípidos y, consiguientemente, la aparición de metabolitos de la degradación de los mismos, que pueden ser mutagénicos, como el malonaldehído.
En este sentido, el a-tocoferol (vitamina E) desempeña un papel clave, por su efecto antioxidante. Su incorporación en el pienso es eficaz, ya que incrementa la deposición del mismo en la yema y, de esa manera, corrige la inestabilidad oxidativa de los huevos enriquecidos con aceites omega-3. La adición de 200 mg de a-tocoferol por kg de pienso reduce considerablemente la degradación de los ácidos grasos omega-3 y, por tanto, la aparición de metabolitos indeseables.


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