El HUERTO MES A MES

El huerto y el jardín en Otoño

Del cuidado de tu jardín durante los meses de otoño e invierno depende que florezca sano y fuerte en primavera.

La limpieza y retirada de hojas secas y el abono son dos de las tareas más importantes durante septiembre, octubre y noviembre.

1. Cuidados del Césped y del terreno

Resiembra las Calvas y nutre el terreno: Principios de primavera y otoño, tras el verano, son los meses idóneos para repoblar el césped y reparar las posibles calvas del terreno.

En primer lugar, tendrás que nivelar bien el terreno, rastrillarlo y eliminar las piedras.

El césped necesita cuidados que le ayuden a reponerse tras el calor del verano. Otoño es el momento de escarificarlo (cavar pequeños agujeros para oxigenar la tierra), resembrar en las áreas despobladas y abonarlo con fertilizantes de liberación lenta en septiembre, y con fertilizante potásico en octubre. Reduce el riego.

Aprovecha el césped recogido tras la siega y las hojas secas para preparar compost.

Tras el desgaste del verano, el césped, los setos, las plantas de la terraza... necesitan abono para recuperarse. Para que tu césped se mantenga protegido y sano te aconsejamos un fertilizante de liberación lenta. Este tipo de producto suministra los nutrientes de forma uniforme durante 2 o 3 meses.

El abono más recomendable para esta estación, es el abono orgánico como el estiércol, compost, mantillo, humus de lombriz o el guano.

El comienzo del otoño es un buen momento para preparar acolchados. Los acolchados protegen las raíces del frío y de las heladas, evitan la proliferación de malas hierbas y, si se hacen con materiales orgánicos, enriquecen el suelo a medida que se van descomponiendo estos materiales.

Para realizar un acolchado que aporte materia orgánica, tienes que seguir los siguientes pasos:

  1. Aplicar una capa de restos vegetales.
  2. Colocar una segunda capa de materiales que se degraden con mayor lentitud: carbón, papel, telas no sintéticas, etc, procurando que estén bastante desmenuzados, y taparlos con unos 6 cm de estiércol maduro.
  3. Para terminar, cubrirlo todo con una capa de elementos secos: corteza de pino, paja, serrín, restos de madera, etc.
  4. Regar de vez en cuando, con el fin de asegurar la humedad necesaria.

Poda las coníferas y otros árboles de hoja perenne, aprovecha para retirar las hojas secas, débiles o malformadas y aplica abono orgánico (estiércol, mantillo... )

Después de abonar en los meses de Octubre-Noviembre no tendremos que volver a abonar hasta febrero, a excepción de algunas flores de temporada.

Evita el pisoteo del césped mojado e impide que se formen charcos permanentes que favorece la proliferación de musgo y líquenes como la fitóftora o Phytophthora, que es una enfermedad fúngica que conviene prevenir a toda costa. Ataca a las raíces y el cuello de las plantas en suelos mal drenados o regados en exceso: la absorción del agua y los nutrientes se ve dificultada por el hongo que puede acabar secando la planta por completo.

2. La poda

Con la llegada de esta estación de transición hacia el invierno, es importante prestarle atención a esos cuidados previos para prepararnos para el frío.

Nuestros arboles y plantas, a pesar de su aparente fortaleza, también necesitan prepararse para el frío. Y, antes de que pierdan las hojas, nada como una correcta poda en verde.

Las podas de otoño son únicamente podas de limpieza, planteadas para eliminar ramas secas o muertas que puedan robarle energía al árbol (energía más que necesaria para plantarle cara al frío). Así, además permitiremos que llegue más luz y también más aire al corazón del árbol, dos elementos más que necesarios ahora que empiezan a recortarse las horas de luz para ayudarle a soportar las bajas temperaturas, sobre todo si se trata de árboles caducos. Si tenemos árboles frutales o de sombra, esta poda de saneamiento (recomendable a finales de otoño) ayudará también a darle forma al árbol además de beneficiarle antes de la poda más importante del año (a comienzos de la primavera). En esta misma época (finales de otoño) es el momento ideal para hacer la última poda antes de primavera en césped (para que tenga más oxígeno durante el frío), arbustos y setos jóvenes.

Muy importante a la hora de realizar cualquier poda es:

  • Utilizar las herramientas adecuadas
  • Tener en cuenta la variedad de planta que estamos podando: Por eso es importante cortar de manera correcta según la variedad (por ejemplo: en ángulo recto si estamos podando setos, dejándoles más vegetación en la parte baja que en la alta).
  • Evitar el exceso de humedad: Evitar podar un día que haya llovido y reservar las horas del mediodía para hacerlo (si hay rocío, ya se habrá evaporado). La humedad es el peor enemigo de las podas, ten en cuenta que podar, es infringir una herida sobre todo en arboles y arbustos, y por esa herida es más fácil la aparición y proliferación de los hongos.
  • Sellar los extremos podados: Muy importante para evitar la aparición de los hongos es sellar las zonas podadas con pasta cicatrizante (un producto específico para prevenir la aparición de hongos).

3. Control de las Plagas

En otoño es muy importante tener un control de las plagas y enfermedades.

Plagas más comunes en Otoño

Procesionaria: Desde mediados de septiembre y octubre, las orugas salen de los huevos y comienzan a alimentarse del pino. Aunque suelen bajar al suelo en primavera, cada vez es más habitual ver también plagas en otoño. Éstas crean urticarias y alergias a personas y mascotas.

Caracoles: Si hay algo que sale en grandes cantidades en época de lluvias, son los caracoles. Utiliza repelentes de caracoles para mantener tus hojas tiernas lejos de ellos.

Chinche Marrón: Cuando llega el otoño las chinches empiezan a buscar donde pasar el largo invierno y es muy común encontrarlos por los huecos de nuestras casas. Se suelen identificar los ataques en plantas con manchas marrones y circulares. Las hortalizas son su gran objetivo.

Pulgones: A los pulgones les gustan mucho las plantas conhojas tiernas, como pueden ser la rúcula, espinaca o coles.Una forma de detectarlos es observar si las hojas más nuevas crecen normalmente, o están dobladas. Otra forma de saber si hay pulgones en nuestras plantas es observar si hay hormigas por la zona. En ocasiones pueden atacar juntas.

Ratones: Los roedores se dejan ver bastante durante el otoño, y suponen un problema para nuestras plantas, pudiendo dejarlas muy mermadas. Mantener la zona limpia es una forma efectiva de evitar que se acerquen, y si no queda remedio hay que utilizar productos para evitar este tipo de plagas.

Gusano de Otoño: Suelen quedarse en la punta de las ramas de los árboles y se alimentan desde el interior del capullo haciéndose cada vez más grandes. Pueden atacar todos los árboles, aunque son más frecuentes en la morera, el olmo o el roble.

Enfermedades y hongos más comunes en Otoño

Con la bajada de temperaturas y el aumento de la humedad por lluvias o nieblas, se crea el ambiente más propicio para las enfermedades causadas por hongos y bacterias.

El oídio: Un hongo que prolifera al abrigo de la humedad ambiental y las temperaturas suaves. Protege a tus árboles y arbustos de las plagas de primavera con aceite mineral. Aplícalo sobre el tronco y las ramas de los árboles.

Botrytis: Esta enfermedad se desarrolla con temperaturas cálidas y húmedas, entre 16° y 25°. Las lluvias o lloviznas o tiempo nuboso propio de estas fechas son ideales para que germinen sus esporas, esto sumado a que la fruta ya está madura aumentando la susceptibilidad hacia esta enfermedad.

Moteado: El inoculo de Moteado se conserva en el suelo o en chancros de la madera, comenzando su actividad infecciosa cuando la temperatura ronda los 18° - 23ºC y las hojas están mojadas de 12 a 18 horas.

Mildiu: El Mildiu encuentra su clima ideal cuando hay lluvias, muchos rocíos y nieblas persistentes, con temperaturas entre 20° y 26°, aunque se empieza a desarrollar a partir de 11°. Si bien es una enfermedad muy de primavera también encuentra en otoño una buena estación para infectar cultivos.






Antracnosis: Se desarrolla idealmente en temperaturas entre los 20° y 26° y con lluvias o lloviznas este hongo encuentra su máxima comodidad para extenderse e infectar cultivos.

Enfermedades de la raiz: A nivel radicular, también es una época propicia para el desarrollo de enfermedades que conllevan pudrición radicular como por ejemplo Phytophthora, Pythium, Fusarium o Verticilium.

Algunos de los métodos para prevenir y erradicar estos hongos son:

La lucha contra los hongos en los cultivos

  • Secantes para reducir la humedad: Una de las mejores soluciones para los problemas de hongos y algunas bacterias es aplicar espolvoreos con productos secantes para reducir la humedad ambiental, sobre todo en invernaderos o mallas y por supuesto también al aire libre.

Al reducir la humedad en contacto con la planta o los frutos se reduce considerablemente la capacidad de reproducción de los hongos, además se puede combinar con otra gama de productos que mejoren la resistencia de la planta y con los de origen biológico que crean un antagonismo y efecto 'barrera' con el invasor patógeno.

  • Bacillus suntilis: Complementado esta estrategia podemos aplicar productos para aplicación foliar con base de microorganismos entre los que destaca el Bacillus subtilis por su eficacia contra podredumbres tanto aéreas como radiculares tales como Fusarium spp, Pythium spp, Phytophthora spp, Rhizoctonia solani, Sclerotinia spp, Verticillium dahliae, Botrytis cinérea, Alternaría y algunas mas.

El Bacillus Subtilis es una de las bacterias más estudiadas en el mundo por su actividad antifúngica debido a la síntesis de metabolitos peptídicos de acción antibiótica (gramicidina, surfactin, iturin, y fengycin). Su actividad antagonista se completa por su alta capacidad para colonizar la zona de la rizosfera (competencia espacial).

Es totalmente respetuoso con la fauna auxiliar lo cual lo convierte en una excelente útil en los programas de lucha integrada tanto en agricultura como en jardinería. Es inocuo para las personas y los animales, sin plazos de seguridad por lo que puede usarse en los periodos de recolección y está certificado para su uso en la agricultura ecológica.

  • Cobre: Otro gran aliado para combatir los problemas de hongos, son los productos con cobre y cuya aplicación puede hacerse vía foliar o radicular. Este tipo de cobre en forma de gluconato, estimula la expresión de proteínas (PR's) relacionadas con la resistencia a enfermedades.

La aplicación del cobre en forma de gluconato permite una liberación gradual de cobre y evita su acumulación en el suelo. Esta formulación no necesita altas dosis de producto para ser eficaz, lo que permite una reducción en residuos y posibilita la aplicación tanto foliar como radicular.

Además, destaca su fácil absorción por vía radicular y foliar, así como su asimilación, y rápida translocación a todos los órganos de la planta, por lo que podemos decir que actúa de forma sistémica, tanto ascendente como descendente.

  • A parte de esto, puedes encontrar una enorme variedad de productos fitosanitarios, específicos para cada tipo de hongo y de aplicación foliar o radicular, tanto sistémicos y preventivos como curativos.

4. Plantar y Sembrar

Es el momento es idóneo para plantar en el pequeño huerto algunas de las plantas que podremos disfrutar poco tiempo después. Vamos a explicar qué clase de plantas se pueden plantar en octubre.

Habas: Se realiza en siembre directa o semillero. Separadas entre ellas 30 cm. Es un excelente cultivo para zonas donde el sustrato esté pobre, ya que es un mejorante del suelo. La planta de habas crece rápidamente, por ello, si se desea abonar el cultivo, se debe realizar a la siembra y mezclando la tierra con humus de lombriz, que es el abono de más rápida absorción por las raíces.

Esta planta es muy sensible al exceso de humedad, en especial si la base del tallo entra en contacto con el agua por mucho tiempo. Esto provoca el desarrollo de hongos y bacterias en esta parte que, al final, ocasiona pudriciones y la muerte del cultivo. La falta de riego reduce el desarrollo de la floración y el llenado de vainas, lo que reduce la cosecha.

Zanahorias: Son de siembra directa, sin trasplante. Requiere de un recipiente de, mínimo, 20 cm de profundidad. Es importante mantener el sustrato húmedo y asegurarte de que, al regar, el agua penetra, de lo contrario, un riego superficial no sería suficiente. El cultivo suele durar cinco meses, aproximadamente, pero puede variar en función de la diversidad de cultivo.

Rúcula: Es de siembra directa y no admite trasplante. En climas cálidos se puede plantar todo el año. También se puede ir recolectando las hojas, según nuestra necesidad, y dejar que la planta siga creciendo. Al tratarse de una planta de ciclo corto, y con gran tolerancia a la sombra, se puede utilizar para hacer asociación de cultivos con otras plantas de ciclo más largo, como el tomate o la berenjena.

Acelga: Tiene un ciclo de 60 días. Es una planta muy resistente que necesita pocos cuidados, tolera muy bien el sol y basta con regarla dos veces por semana. Además, es rica en vitaminas y fibra.

La acelga necesita suelos de consistencia media, ya que vegeta mejor cuando la textura tiende a arcillosa, en vez de arenosa. Requiere suelos profundos, permeables, con gran poder de absorción y ricos en materia orgánica en estado de humificación. En maceta debe tener, como mínimo, 25 cm de profundidad y unos 8 cm de distancia con otra planta, además de tener muy buen drenaje.

por Isgoaexpress



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