COMO HACER UN PEQUEÑO HUERTO

Desde Sembrar100 nos traen una infografía sobre cómo hacer un huerto.

La infografía es sencilla y trata los cultivos más habituales, como la patata, el tomate, la cebolla, el ajo o las fresas. Pero nos muestra de forma visual lo que tenemos que tener en cuenta para sembrar estos cultivos.

Se divide en tres apartados:

-El primero trata sobre las condiciones que hay que mirar a la hora de cultivar estas verduras y hortalizas. Cómo preparar la tierra, la exposición solar que requieren y el nivel de riego que vamos a tener darles.

Además, nos informa de las plagas y enfermedades más comunes de cada uno de los cultivos.

-En segundo lugar podemos encontrar un calendario de siembra. Es importante recalcar que dicho calendario está adaptado para la zona del Mediterráneo. Dependiendo de la zona dónde quieras hacer tu huerto deberás tener en cuenta otros factores. Cada clima es un mundo en cuanto a la siembra de verduras, pero este calendario nos dará una idea de los resistentes que son algunos cultivos al frío.

-Finalmente podemos ver las asociaciones favorables que hay entre las diferentes verduras y hortalizas y también las asociaciones no tan favorables. Algo muy importante a la hora de planificar nuestro huerto y maximizar los resultados.

¡Esperamos que os parezca interesante!



La alimentación de la ponedora y la Calidad del Huevo

22/07/2011

Factores de producción como la edad, la estirpe, la muda forzada, los programas de luz, las instalaciones y el ambiente, la sanidad y, por supuesto, la alimentación de las gallinas, pueden modificar el rendimiento y la composición química del huevo y de sus propiedades funcionales.

M. D. Soler, C. Garcés y J. I. Barragán
Departamento de Producción Animal, Sanidad Animal, Salud Pública Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos
Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera

Durante años se ha trabajado en el establecimiento de cuáles son las necesidades nutricionales de la gallina, la reducción del consumo de pienso y, por tanto, la mejora de los índices de conversión. Lógicamente, esta preocupación por los costes sigue teniendo vigor en la actualidad. Pero desde hace ya un tiempo, en los países desarrollados no es suficiente con producir de manera eficaz y barata; además es necesario conseguir productos de calidad. En un mercado competitivo, el huevo debe ofrecer algo más que una fuente barata de proteína y energía al consumidor: debe ser un producto diferenciado, que resulte agradable al paladar, que no constituya ningún riesgo sanitario y, si fuera posible, que no tuviese la fama de ser un producto rico en grasa y en colesterol. Lógicamente, algunas de estas cuestiones pueden resolverse mediante campañas de marketing, pero otras son técnicas que requieren un buen manejo de las explotaciones y un seguimiento adecuado del producto. Entre las cuestiones técnicas puede que una de las más interesantes sea la capacidad de manejar la alimentación de la gallina para conseguir mejorar la calidad del huevo. En este sentido, este artículo tiene como objetivo ahondar en las cuestiones de la nutrición de la gallina que pueden tener una influencia en la calidad del huevo.Efectos sobre la yema

1. Efectos sobre la yema

Las diferencias en el color, la consistencia y la composición de la yema pueden deberse a la alimentación de la gallina. Dado que la yema tiene un alto porcentaje de lípidos en su composición, la asimilación de pigmentos liposolubles modificará el color de la yema. Así, encontraremos yemas de colores que van desde el amarillo pálido hasta el anaranjado intenso. Algunas materias primas como el maíz o la alfalfa contienen xantofilas, que darán el color característico a la yema, pero también es posible suministrar los pigmentos adecuados en el pienso para obtener el color deseado. Así, la combinación de zeaxantina y de luteína con capsantina o análogos sintéticos en las dosis adecuadas modificará el color de la yema, de forma que se cumplirán las expectativas del consumidor

.La consistencia de la yema no depende demasiado de la alimentación a la que se haya sometido a la gallina, ya que factores como el tiempo transcurrido desde la puesta, las condiciones de almacenamiento y la edad de la gallina son los principales responsables de la posible pérdida de consistencia de la misma. Dicha consistencia depende de la permeabilidad de la membrana vitelina al paso de determinados cationes hacia su interior.

Otra cuestión de calidad de la yema es la presencia de las conocidas como manchas de sangre. Éstas suelen aparecer en la superficie de la yema y son pequeñas hemorragias que tienen lugar durante la ovulación; los colores pardos de estas manchas se deben a la oxidación de las mismas por la basificación del albumen, con el que están en contacto. Estas manchas, al igual que las conocidas como manchas de carne, están determinadas principalmente por aspectos genéticos, así como por cuestiones relacionadas con la edad y el estrés al que se ven sometidas las gallinas. No está del todo demostrado que sobre dichas manchas exista un efecto de la alimentación, aunque es posible que aumentos drásticos en el nivel de proteína de la dieta o la presencia de algunos tóxicos en el pienso puedan aumentar su frecuencia.


2. Efectos sobre el albumen
La principal característica de calidad del albumen es su consistencia. Dicha consistencia está muy ligada a la frescura del huevo, pero también lo está a la edad de la gallina. No obstante, el pienso que recibe el animal puede modificar la consistencia del albumen. Así, el nivel de proteína del pienso o la presencia en el mismo de contaminación por vanadio o un exceso de otros metales, como el magnesio, modificará la consistencia del mismo.
En cuanto a la concentración de proteína del pienso, una reducción de la misma tiene efecto positivo en la consistencia del albumen, ya que aumenta las unidades Haugh, mientras que el efecto contrario se observa al aumentar el nivel de inclusión de proteína en la dieta. Lo mismo ocurre cuando se trata de aminoácidos concretos; por ejemplo, la inclusión de mayores niveles de lisina en el pienso mejora esta característica del albumen. El perfil de aminoácidos modifica la consistencia del albumen y con ello las unidades Haugh. Por lo tanto, proteínas de diferente origen provocarán cambios en la consistencia del albumen, debido a su diferente composición en aminoácidos.
Algunas fuentes proteicas que mejoran la consistencia del albumen son la harina de habas y la harina de carne, mientras que otras, como la harina de girasol o de colza, presentan efectos negativos sobre la consistencia del albumen. Se han hecho experimentos utilizando L-carnitina en los que también se ha observado un efecto sobre la calidad del albumen.
Diversos autores han señalado el efecto de los metales sobre la consistencia del albumen. Así, se ha determinado que dietas con aproximadamente un 0,9% de magnesio consiguen mantener la estabilidad del albumen durante el almacenamiento y, por tanto, mantener en un nivel alto las unidades Haugh. Lo contrario ocurre con el vanadio, ya que pequeñas concentraciones de este metal (10 ppm), por ejemplo procedentes de algunas fuentes de fosfato bicálcico, han provocado una mala consistencia del albumen. Diversos experimentos con otras materias primas han intentado resolver el problema de la contaminación por vanadio: un 5% de la harina de semilla de algodón, un 10% de subproductos de la fermentación de granos (DDG) o 1.000 ppm de ácido ascórbico contrarrestan los efectos del vanadio.

3. Efectos sobre la cáscara
El único criterio de calidad de la cáscara modificable a través de la alimentación que recibe la gallina es su espesor.
La cáscara del huevo está formada en un 94% por carbonato cálcico. El ión carbonato procede directamente de la difusión de CO2 de la sangre hacia las células de la glándula de la cáscara, de manera que cuando aumenta la presión parcial de este gas en la sangre, más fácil es la deposición de carbonato. Así, a mayor altitud, se podrán formar cáscaras más gruesas, puesto que la presión atmosférica es menor y, por tanto, será mayor la presión parcial de CO2 en la sangre respecto al exterior. Por lo tanto, la deposición de ión carbonato no es dependiente de la alimentación. Sí lo es la deposición del ión calcio. Este ión tiene dos orígenes: los huesos y el pienso. Muchos estudios han demostrado la movilización de calcio a partir de los huesos, pero también se ha comprobado que la dosificación extra de calcio en el pienso puede favorecer la deposición de carbonato cálcico en el huevo sin que sea necesaria la movilización total a partir de los huesos. No obstante, la absorción de calcio procedente del alimento tiene lugar en las horas siguientes a la ingestión del mismo, esto es, durante el día. Y, sin embargo, la mayor parte de la deposición del calcio de la cáscara tiene lugar durante las horas de oscuridad. Por ello, una cierta movilización de calcio de los huesos se produce de manera inevitable y, en consecuencia, es necesaria una provisión de calcio y fósforo para la mineralización de éstos.
Por tanto, en la formulación de piensos para gallinas ponedoras se debe tener en cuenta que una parte del calcio debe ir destinado a reponer el movilizado desde los huesos y otra directamente a la deposición en la cáscara.
El calcio destinado a la reposición ósea debe ir acompañado de fósforo inorgánico, por ejemplo, fosfato cálcico, mientras que el calcio que va directamente a la deposición en la cáscara podrá proceder de otra fuente de calcio diferente, por ejemplo, el carbonato o el bicarbonato cálcico. En los últimos años se ha comenzado a trabajar con fuentes de fósforo orgánico, presentes en algunas materias primas de origen vegetal. Para el aprovechamiento de este fósforo orgánico, que aparece en forma de fitatos, se recurre a la adición de fitasas, enzimas capaces de mineralizar el fósforo presente en los fitatos. Se ha visto que la adición de fitasas tiene efecto positivo sobre el espesor de la cáscara, pero también sobre la cantidad de albumen del huevo.

El tamaño de las partículas de la sal de calcio utilizada tiene gran importancia, de manera que partículas muy finas (a pesar de que se podrían absorber mejor al degradarse más fácilmente en el tracto digestivo de la gallina) suponen un mayor rechazo por parte del animal. Además, las partículas más gruesas tardan más tiempo en degradarse, lo que puede suponer un mayor retraso en su absorción y, por tanto, una mayor concentración de calcio en sangre en el momento de la deposición en la cáscara. Una recomendación podría ser la adición de calcio con 2/3 de partículas gruesas. Así mismo, también existe una relación entre la fuente de calcio y la digestibilidad del mismo, debido a la diferente digestibilidad de los diversos orígenes del calcio, lo que provoca una diferente absorción y deposición de éste en la cáscara del huevo. Una combinación de piedra caliza molida (32%) y conchilla de ostras (68%) da unos buenos resultados, en cuanto al espesor de la cáscara se refiere.

Por otra parte, la absorción de calcio disminuye cuando se incrementa la cantidad ingerida de este elemento, de manera que dietas a las que se les añade un alto porcentaje de calcio, al ver reducida su absorción, serían menos eficaces en la deposición de calcio en la cáscara del huevo. Las recomendaciones de calcio de los diferentes autores se mueven en torno a 4,1 g/kg de pienso para consumos de pienso por gallina alrededor de 110 g/día. No obstante, el nivel de calcio debería revisarse si se modifica la concentración de grasa del pienso, puesto que una parte del mismo podría dejar de absorberse por la formación de jabones cálcicos en el intestino de la gallina.
Además, la eliminación de calcio no absorbido puede mejorarse con la adición de la provitamina 1,25 dihidroxi D3, que ayuda en la absorción en el intestino, en la movilización del mismo desde el hueso para asegurar que el calcio plasmático se mantenga en los niveles normales, en la fijación de calcio por la glándula productora de la cáscara y en la reabsorción renal del calcio.
La cantidad de sales del agua también puede influir en la absorción de calcio en el intestino, por lo que es necesario tener en cuenta este factor. Así, aguas ricas en sales dificultan la absorción de calcio y su deposición en los huevos, por lo que deberían reducirse los niveles de sal en la dieta para compensar el exceso.
Otro aspecto que influye sobre la calidad de la cáscara es el perfil de aminoácidos. Conforme aumenta la proporción de lisina (aminoácidos azufrados), mejora el espesor de la cáscara. Algo similar se ha comentado al mencionar los efectos sobre el albumen, por lo que parece interesante tener en cuenta este aspecto.

4. El colesterol del huevo

Durante algún tiempo se ha trabajado en la reducción del colesterol de los huevos. No obstante, el éxito de las investigaciones encaminadas a conseguirlo ha sido escaso, debido, probablemente, a la importancia del colesterol en el desarrollo embrionario del pollito, que carece de un mecanismo de síntesis de esta sustancia, imprescindible para la vida animal. Así, la adición de esteroles vegetales en la dieta de la gallina ha dado resultados variables: altos niveles de fibra, como por ejemplo la alfalfa, consiguen una ligera disminución del contenido en colesterol del huevo; la reducción de la ingesta energética disminuye verdaderamente el contenido en colesterol del huevo, pero también disminuye con ello la producción de huevos, y aunque ensayos con vitaminas C o E han alcanzado cierto éxito en condiciones experimentales, no han conseguido resultados lo suficientemente satisfactorios aplicables a escala comercial. Así pues, parece que, de momento, la disminución de este nutriente del huevo no es eficaz mediante el manejo de la alimentación.

5. Huevos enriquecidos
Además de la calidad entendida en los términos que se han definido en esta revisión, otros aspectos de la composición del huevo pueden ser de interés a la hora de conseguir productos atractivos para el consumidor, dándoles un valor añadido.
Gracias a la alimentación es posible cambiar el perfil de ácidos grasos del huevo, su nivel de colesterol, la cantidad de antioxidantes presentes y su capacidad espumante, entre otras.
El principal trabajo en este sentido ha sido la incorporación de ácidos grasos poliinsaturados a la yema del huevo, sobre todo los de la familia omega-3, ácidos grasos esenciales que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La adición de fuentes de ácidos grasos de este tipo en la dieta de las gallinas ponedoras ha permitido la deposición de cantidades significativas de los mismos en la yema. No obstante, tanto la fuente como el ácido graso de la familia omega-3 en cuestión son importantes. Parece que el ácido docosahexaenoico (DHA) es el más interesante (más que el eicosapentanoico o el propio linolénico) en la deposición de omega-3 en la yema del huevo

. Aunque algunos vegetales, como la colza y el lino, contienen cantidades notables de estos ácidos grasos, las principales fuentes de este ácido graso son el pescado y las algas. Dado que el pescado produce ciertos olores indeseables en los huevos, parece que las algas pueden ser la fuente óptima para la deposición de ácidos grasos omega-3 en el huevo. Se admite que el uso de un 4,6% de algas en pienso permite obtener huevos con hasta 215 mg de ácidos grasos omega-3 manteniendo un sabor y un olor aceptables.
Sin embargo, el enriquecimiento de los huevos con ácidos grasos poliinsaturados requiere un aumento de antioxidantes para evitar la oxidación de estos lípidos y, consiguientemente, la aparición de metabolitos de la degradación de los mismos, que pueden ser mutagénicos, como el malonaldehído.
En este sentido, el a-tocoferol (vitamina E) desempeña un papel clave, por su efecto antioxidante. Su incorporación en el pienso es eficaz, ya que incrementa la deposición del mismo en la yema y, de esa manera, corrige la inestabilidad oxidativa de los huevos enriquecidos con aceites omega-3. La adición de 200 mg de a-tocoferol por kg de pienso reduce considerablemente la degradación de los ácidos grasos omega-3 y, por tanto, la aparición de metabolitos indeseables.










Crear un Huerto en tu Jardín o Terraza

Crear un huerto urbano es sencillo y no requiere de una gran inversión. Puedes aprovechar un pequeño rincón soleado de tu jardín para sembrar tus propias verduras y saborer frutas de tu propia cosecha. Si no tienes jardín y quieres convertir tu terraza en un pequeño huerto puedes utilizar grandes maceteros, sacos de rafia, mesas de cultivo o crer una cama de cultivo con cercas de madera o traviesas que se apoyan sobre el suelo y se rellenan con suatrato para huerto.

Como crear un Huerto en tu Jardín o terraza

A la hora de crear un Huerto en un pequeño jardín hay que tener en cuenta 2 factores fundamentales. El sol y el Agua, son los dos factores más importantes para tener exito y que nuestras hortalizas crezcan sanas y fuertes.

La mayoría de las plantas necesitan entre 5 y 6 horas de sol al día para desarrollarse adecuadamente, de ahí que sea aconsejable colocar los cultivos en una orientación sur o suroeste. Sin embargo hay hortalizas que se adaptan muy bien a las condiciones de de semisombra, como las de hoja verde y las aromáticas, o incluso de sombra como las freasas. Por eso es muy importante planificar y estudiar lo que queremos plantar.

Nunca en espacios húmedos o con tendencia a encharcarse puesto que es el lugar preferido de las plagas y se destruiría toda la cosecha.

No hay que olvidarse de disponer de un espacio para guardar los útiles de trabajo y los elementos de decoración y utilización. También es muy conveniente prever una zona donde almacenar la tierra, el estiércol y los restos de cosechas antes de eliminarlos o compostarlos.

1. Preparar el Terreno: Sustrato y Abonos

  • Si el huerto se prepara en una esquina de un jardín.

Busca un lugar soleado, protegido del viento y donde pueda llegar el agua de riego.

Es importante delimitar bien el terreno donde vamos a realizar nuestro huerto, protegiendolo de mascotas y niños pequeños.

Preparar el terreno es muy importante para conseguir una tierra fértil, mullida, profunda, con buen drenaje y que al mismo tiempo sea capaz de retener el agua. Lo primero que tienes que hacer es quitar las malas hierbas, puedes hacerlo a mano o utilizar un herbicida específico. Existen tres tipos básicos de herbicidas que nos ayudan a combatir las malas hierbas: los herbicidas totales y persistentes, los herbicidas totales sin persistencia y los herbicidas selectivos. Dependiendo del número de malas hierbas, su tipo, y si tenemos o no cultivos, utilizaremos unos u otros.

A continuación, debes labrar a unos 30-40 cm de profundidad remover bien la tierra y deshacer todos los terrones. Por último, alisa el terreno con un rastrillo.

Es conveniente en las primeras fases de creación del huerto incorporar un buen Sustrato específico para huerta.

Quince días antes de sembrar debes Abonar el terreno: Existen abonos específicos para huerto . Los granulados se esparcen o entrecavan en el terreno, mientas que los líquidos (que suelen ser de efecto rápido) se diluyen en el agua del riego..

  • Si el huerto se prepara en una terraza o patio.

Maceteras de madera, pequeñas mesas de cultivo, sacos de rafia o minihuertos verticales son algunos de los soportes idóneos para iniciarte en el cultivo y optimizar al máximo el espacio de tu terraza, patio o jardín. Una de las ventajas de estos soportes es que son ligeros, fáciles de mover y trasladar en busca del sitio adecuado para el crecimiento de las semillas y plantones.

Si el espacio no es un problema, puedes utilizar mesas de plantación en el suelo. Tienen más fondo y capacidad para aumentar el número y las especies de tu huerto. Además, te permiten cultivar hortalizas que crecen a lo alto como tomateras, guisantes y judías. Las camas de cultivo, cercos de madera sin fondo que se colocan directamente sobre el terreno, son otra opción para disfrutar de un huerto tradicional con una imagen ordenada. Para favorecer el drenaje y la profundización de las raíces es conveniente retirar la capa de hierba y apoyar la cama sobre la tierra desnuda.

Lo primero que tienes que hacer es rellenar los recipientes con una fina capa de gravilla para mejorar el drenaje. A continuación añadea a los recipientes (maceteras, sacos, mesas de cultivo, camas de cultivo, etc...) un buen sustrato, existen muchos tipos de sustratos, los tienes específicos para huerta, 100% ecológicos, universales, etc....

Los nutrientes de los sutratos se agotan a los 45 días, es en ese momento cuando tienes que empezar a abonar. te recomendamos que uses un buen fertilizante de liberación lenta. Lo puedes utilizar líquido o granulado teniendo en cuenta la superficie y las plantas que quieras sembrar.

2. El Riego

  • Huerto en el Jardín

Nunca se debe pasar de 1 o 2 riegos diarios aportando la dotación diaria (de 5 a 10 litros/m2) en un total de 30 a 40 minutos. Estas recomendaciones son generales, y dependen de muchos factores (clima, suelo, plantas, etc.), por lo que deberemos adaptarlas a nuestras condiciones particulares.

La mejor hora para regar es a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, ya que son las horas más frescas. Sobretodo, debe evitarse el riego en las horas de máxima radiación solar y evitar regar en exceso para no provocar encharcamientos. Los encharcamientos provocan un debilitamiento del césped, por lo que es más sensible al ataque de los hongos. Además, si recibe demasiada agua, no la absorbe bien y se pierde por infiltración profunda, desaprovechando la mayor parte.

Los sistemas de riego automático por goteo o exudación son una opción con muchas ventajas para los huertos en el suelo del jardín o en camas de cultivo.:

Aprovechan al máximo el agua.,Concentran el riego en las raíces. Reducen el riesgo de hongos y enfermedades porque no mojan el follaje. Ahorran trabajo, al ser automáticos.

Es recomendable instalar un programador de riego que controle lafrecuencia y cantidad de agua. Existen tuberias con los goteros integrados y otras en la que debes de hacer los agujeros según la disposición de tus plantas en el huerto. También las hay con caudal fijo y otra con el caudal variable.

Si no tienes posibilidades de instalar un sistema automático, siempre tienes la opción de regar tu mismo con una manguera o una regadera, teniendo en cuenta siempre la época del año, la especie y la fase de desrrollo de la planta.

El periodo de riego, según las condiciones climáticas en España, varía normalmente entre Marzo y Septiembre, aunque en las zonas más cálidas se alarga un poco más hasta Noviembre. Dependiendo de la zona geográfica y las características/exigencias de cada jardín, se puede regar, de forma general, de la siguiente manera (Siempre sin llegar a encharcar el terreno):

  • De noviembre a marzo: Cada 20 días si no llueve de forma significativa durante este tiempo.
  • Abril y Mayo: Días alternos o cada dos días en caso de primaveras suaves.
  • De junio a agosto: Riego diario. En zonas muy secas con veranos muy cálidos es aconsejable regar 2 veces al día (mañana y tarde).
  • De septiembre a noviembre: Días alternos o cada dos días en caso de otoños suaves.
  • Huerto en terraza o patio

En huertos pequeños, semilleros y otros soportes de cultivo lo ideal son los riegos cortos y frecuentes. Ten en cuenta que en los sacos de rafia y en las macetas el agua se agota antes que en el suelo. Intensifica el riego con la subida de temperaturas y el crecimiento de las plantas. Intenta no mojar las flores y hojas para evitar que surgan hongos.

3. Planificación del huerto

Una vez que ya tenemos el espacio y la tierra preparada necesitamos planificar bien los que tenemos y lo que queremos plantar. Es importante tener en cuenta donde se encuentra nuestra huerta, la época del año en la que estamos y lo que queremos obtener.

La rapidez de la germinación depende en gran parte de las condiciones climáticas y de la hortaliza considerada. No es fácil saber el tiempo en que se produzca la cosecha y por lo tanto, el momento exacto de la recolección ya que el rendimiento y la precocidad varían mucho según el suelo y el tiempo.

Parcela y organiza el huerto para agrupar las plantas con las mismas necesidades de riego, sol, nutrientes y sustrato. Ten en cuenta también la distancia que necesita cada planta para crecer adecuadamente y el tipo de raices que poseen.

Aquí tienes varios ejemplos de las distintas necesidades especiales de algunas hortalizas:

Tomates, patatas y berenjenas: gran cantidad de abono orgánico en el sustrato.
Judías, habas y guisantes: rotar con coles y coliflores.
Coles y coliflores: necesitan muchos nutrientes.
Cebollas, zanahorias y puerros: necesitan poca agua y nutrientes.

En nuestroCalendario de Siembra tienes un cuadro orientativo de la cantidad de riego y la distancia a plantar en cada especie.

4. La siembra

Antes de comenzar a sembrar, debemos cerciorarnos que la tierra está lo suficientemente húmeda para poder cultivar. Debemos sembrar cada cultivo a la profundidad que requiere, ya que por enterrarlas demasiado profundas, pueden no germinar.

La rapidez de la germinación depende en gran parte de las condiciones climáticas y de la hortaliza considerada. No es fácil saber el tiempo en que se produzca la cosecha y por lo tanto, el momento exacto de la recolección ya que el rendimiento y la precocidad varían mucho según el suelo y el tiempo.

Antes de sembrar tenemos que tener claro distintos conceptos:

Semilla: Existen distintos tipos de semillas. Normalmente las semillas comerciales vienes en sobres don de se indica la especie y sus necesidades de siembra (época del año, cantidadd e agua, distancia entres emillas,etc...)

Plantel o plantón o taco de planta:: Son semillas ya germinadas. El tamaño del brote puede depender de la planta, pero hemos de descartar aquellos que sean demasiado pequeños o demasiado grandes. Sabemos que es demasiado pequeño si todavía tiene las primeras hojas de brote y es demasiado grande cuando el plantel empieza a secar y a coger un color amarillo por falta de agua o nutrientes en el recipiente de siembra. Utilizar plantel es la forma habitual de conseguir nuestras plantas para horticultura urbana.

Semillero: Son recipientes preparados con compartimentos individuales para semillas. Estos compartimentos suelen tener una media de 10cm3 de capacidad. En la época de siembra de cada especie se llenan estos compartimentos de sustrato y se planta una semilla en cada uno. De esta manera cuando empiezan a germinar se pueden quitar los brotes con raíz y tierra (todo junto) para trasplantar en su ubicación definitiva. Usando semilleros ahorramos espacio de nuestros huertos urbanos para poder tener nuestro propio plantel. Los semilleros profesionales suelen ser de poliespán, corcho o plásticos con capacidad para cientos de semillas por bandeja (habitualmente sobre 300 unidades). Los agricultores urbanos de andar por casa también podemos reutilizas los embases de yogurt o petits, que para el caso también nos valen.


Las semillas deben germinar en semillero antes de llevarlas al lugar definitivo. Si optas por sembrarlas directamente en el suelo tienes que enterrarlas a una profundidad equivalente a tres veces su tamaño y después apisonar la tierra con un rulo. Los semilleros te permiten anticipar la siembra de algunos cultivos para obtener plantones listos en mayo. Siembra una o dos semillas en cada alveolo, llena con sustrato, riega de forma suave y emplaza el semillero en un lugar luminoso pero fuera del sol directo y a una temperatura templada (entre 15° y 18°).

Existen plantas que no necesitan semillero, como es el caso de muchos bulbos, como la patatas, cebolla, ajo...que se plantan directamente en la tierra. Otras semillas necesitan semilleros protegidos y otras se plantan directamente en el suelo. Todo depende de la especie y la época del año en la qiue quieras plantar.

En nuestrocalendario de Siembra puedes ver la época de siembra de las distintas verduras y hortalizas, y cuando se preparan los semillero o se planta el plantón.

Aquí tienes varios ejemplos:

Hortalizas de todo el año


Semillero Siembra directa de semilla
Trasplante o plantación de plantel Cosecha
Espinaca

No No A partir de 2-3 meses
Lechuga

No Plántulas de 8 cm A partir de 2-4 meses
Perejil

No No A partir de 3 meses
Zanahoria

No No A partir de 3-4 meses
Rabanito

No No A partir de 4-5 semanas



Hortalizas de primavera-verano


Semillero Siembra directa de semilla Trasplante o plantación de plantel
Cosecha

Albahaca

Marzo-Mayo No Mayo Desde comienzos del verano

Tomate

Febrero-Mayo No Plántulas de 3-4 hojas A partir de 4-6 meses

Calabacín

No Febrero-Junio Plántulas de 15 cm A partir de 3 meses

Patatas

No Febrero-Junio No A partir de 3 meses

Berenjena

Diciembre-Abril No Plántulas de 12 cm A partir de 5 meses



Hortalizas de otoño-invierno


Semillero Siembra directa de semilla Trasplante o plantación de plantel Cosecha

Cebolla

Septiembre-Febrero No Cuando las hojas alcanzan cierto grosor A partir de 5 meses

Pimiento

Enero-Mayo No Plántulas de 3-4 hojas A partir de 5-6 meses

Brócoli

Mayo-Agosto No Plántulas de 12 cm A partir de 5-6 meses

Puerro

Primavera y otoño Primavera y otoño Plántulas de 8 cm A partir de 7 meses

Coliflor

Mayo-Agosto No Plántulas de 15-20 cm A partir de 6-7 meses


También tienes que tener en cuenta la Rotación de Cultivos: La rotación de cultivos consiste en alternar plantas de diferentes familias y con necesidades nutritivas diferentes en un mismo lugar durante distintos ciclos, evitando que el suelo se agote y que las enfermedades que afectan a un tipo de plantas se perpetúen en un tiempo determinado .Además de evitar riesgos de parásitos y plagas, la rotación de cultivos permite tener cosechas en épocas diferentes, y evita la proliferación de las malas hierbas.


5. El mantenimiento de la Huerta: Tu huerto mes a mes.

En el proximo post os indicaremos las actividades que debemos realizar en nustra huerta según el mes y la época del año en la que estemos.

Aquí os dejamos un pequeño resumen para que vayais aplicando la tarea.

PRIMAVERA VERANO OTOÑO-INVIERNO
preparar la tierra proteger las plantas del sol y calor prevenir y controlar hongos y enfermedades
plantar arboles y frutales cosechar verduras de verano plantar arboles y frutales
vigilar las heladas tardías controlar plagas y malas hierbas
sembrar verduras de otoño e invierno
trasplantar plantones de semilleros a la tierra hacer semilleros de otoño e invierno proteger los cultivos del frio


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